¿Con que esperanzas entras a la casilla de correos?
No es fácil cuando la indignación corre por las venas.
No es fácil mirar el sol y ver que siempre se oculta, que la noche existe siempre.
¿Dónde están albergadas tus necesidades?
El silencio ahora se lleva el merito, ese que uno cree merecer.
Que in entendible las intenciones, que delirantes sueños esos que florecen en un instante.
Y sin entender tu accionar, debo negarme a la esperanza, debo invertir la verdad hasta convertirla en algo cómodo.
Preguntále a cualquier poeta: ¿De que sirve hablar solo? Y ¿De que sirven tus palabras ahora? Sabes bien que cualquier discurso es fácil de pronunciar. Pero que difícil recordarlo. Tu arma: La necedad. Mi dolor: Tus mentiras.
Fallaste a todo.
Fallaste a todo mi amor. Y ahora convencéte de que los colores son los que a vos te gustan. Pero sabes bien, este círculo cromático es puro “nuestro”, y no importa tu olvido, siempre estará pintado en tus acciones.
